María Fernanda Cabal: Colombia: El objetivo


“A Fidel, queremos ofrecerle la paz en nuestro país, como el mejor regalo de aniversario. Gracias por existir, comandante”. Éstas fueron las palabras de Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timochenko, jefe de la guerrilla de las Farc que en 2016 celebró en Cuba -junto al narcodictador de Venezuela Nicolás Maduro-, los 90 años de Fidel Castro.


El líder de la revolución cubana y principal promotor del socialismo en América Latina, diseñó décadas atrás una completa hoja de ruta para que aún después de su muerte, la isla continuara siendo el epicentro de toda una avanzada que “le devolviera el poder al pueblo”.

Bajo éste discurso, se ocultaron persecuciones y ajusticiamientos de contradictores del régimen; sin contar el dolor del exilio de miles de cubanos que prefirieron huir antes que someterse a la Monarquía absoluta de los Castro.

Cuba se convirtió así en símbolo de la tiranía encargada de repartir miseria; siendo el único país de América Latina que no publica su índice de pobreza, así como tampoco el índice de desigualdad GINI; mientras se vende al mundo como un “paraíso” de la educación y la salud, digno de imitar.

Tampoco se puede olvidar cómo las aspiraciones de Hugo Chávez sirvieron de vehículo para que el régimen castrista terminara “asesorándolo”, hasta el punto de permear la estructura militar del país vecino y calcar con métodos terribles su modelo de revolución.

Colombia también figura, desde hace muchísimos años, en su lista de objetivos; desencadenando una violencia que incendió el país, pues sus propósitos injerencistas se remontan incluso a la participación de Fidel Castro en ‘El Bogotazo’ el 9 de abril de 1948; fecha en la que se celebraba la IX Conferencia Panamericana, que le daría origen a la Organización de Estados Americanos -OEA-,

Castro, que para la época tenía 22 años, había llegado a Bogotá el 3 de abril como organizador de un congreso estudiantil convocado por universitarios de países vecinos incluyendo Cuba, cuyo fin era reclamar la devolución del Canal de Panamá y exigir la terminación del control imperialista.

Fidel Castro se habría reunido con Jorge Eliecer Gaitán el 7 de abril, momento en que el líder liberal le hizo entrega del discurso ‘la Oración por la paz’. Dos días después, Fidel se sumaría a la turba que pretendía tumbar al gobierno conservador de Mariano Ospina Pérez. Los hechos se convirtieron en una especie de “clase avanzada”, que al final le serviría para entender cómo tendría que canalizar el descontento social.

Años más tarde, en 1981, el gobierno colombiano confirmaría la participación cubana en el entrenamiento de los comandos subversivos del M-19, luego de la información entregada por Hermes Rodríguez Benítez, guerrillero herido en combates en el sur del país, que aseguró que el comando de 80 personas del cual hacía parte, había sido entrenado durante tres meses en una zona montañosa de Cuba y al término de ese periodo, les fueron entregados uniformes y armamento, para ser posteriormente enviados a Colombia.

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