Negocios inmobiliarios del empresario venezolano Carlos Kauffman en Estados Unidos despiertan sospechas de posible blanqueo


Por Melanie Harris

El empresario venezolano Carlos Kauffman reside actualmente en Estados Unidos con estatus de asilado político.

En 2008 Kauffman fue juzgado y se declaró culpable de asociación ilícita para actuar como un agente extranjero ilegal en relación con el contrabando de 800.000 dólares en efectivo de Venezuela a Argentina.

Junto a Kauffman fueron acusados Moisés Maiónica, el uruguayo Rodolfo Wanselee Paciello, y los venezolanos Franklin Durán y Rodolfo Canchica Gómez.

La Fiscalía de Estados Unidos presentó una credencial que acreditaba a Durán como funcionario de inteligencia de la Armada de Venezuela para sustentar su acusación de que sí actuó como agente.

Carlos Kauffmann era un hombre de negocios, la primera fuente de sus ingresos fue a través de contratos con el Estado Venezolano.

Además de ser accionista, en sociedad con Franklin Durán, de Venoco (productora de derivados del petróleo), Kauffmann también es propietario de Perfoalca, que provee taladros petroleros a la empresa estatal.

A pesar de sus vínculos con el Gobierno, Kauffmann fue detenido en diciembre de 2007 por el FBI en la ciudad de Miami, acusado de ser agente ilegal de Venezuela dentro de los Estados Unidos.

Los cinco están acusados de conspirar para actuar como agentes al servicio de Venezuela y en conexión con el empresario venezolano Guido Antonini Wilson.

El caso Antonini Wilson estalló en 2007, tras su detención en Argentina cuando portaba una valija con 800.000 dólares en efectivo cuyo supuesto destino final era el financiamiento de la campaña presidencial de Cristina Fernández de Kirchner.

Carlos Kauffmann reveló en su comparecencia ante el Tribunal de Miami Beach numerosos casos de corrupción, entre ellos mencionó que él y Franklin Durán sobornaron y cobraron comisiones a funcionarios públicos de alto rango y militares venezolanos, a cambio de negocios que les reportaron cientos de millones de dólares en ganancias. De sus declaraciones salieron a colación sus relaciones con el ex ministro de Finanzas, Tobías Nóbrega y el entonces gobernador del estado Cojedes, Johnny Yánez Rangel, entre otros.

Según el testimonio de Kauffmann, el éxito financiero de sus negocios con Durán no era atribuible únicamente a su habilidad empresarial. “Le comprábamos información a varios funcionarios de PDVSA, que era nuestro principal proveedor”, declaró.

Kauffmann fue condenado a 15 meses de privación de libertad. Sin embargo, salió en libertad a principios de 2009 luego de estar 13 meses detenido en Miami por su buena conducta. No regresó a Venezuela y obtuvo en el 2016 el título de campeón mundial de la serie Ferrari 458 Challenge.

Más tarde Kauffman adquirió acciones en la aerolínea venezolana AVIOR, misma que vendió en 2020 un avión AIRBUS de su flota al Gobierno chavista, en una operación señalada de haberse tratado supuestamente de una triangulación.

El presidente de Avior, Juan Bracamonte, ordenó en 2020 al vicepresidente de mantenimiento retirar el Airbus A340 porque había dejado de pertenecer a AVIOR.

Asilo y negocios sospechosos


Kauffmann se mantendría como asilado político en Estados Unidos, temiendo por su vida si regresa a Venezuela, por la colaboración brindada en el pasado a las autoridades estadounidenses, alas que habría revelado secretos del chavismo.

Datos recientes han ubicado a Kauffman en un yate, acompañado por varios amigos y amigas. Con algunos de ellos se dejaría ver en otras reuniones.




En algunos de sus negocios el empresario actuaría a través de una joven mujer que fungiría como su prestanombres. Bajo ese mismo esquema se dedicaría a la compra de inmuebles muy por encima de su precio real de mercado, con dineros de orígenes desconocidos y que se sospecha provendrían de Venezuela. Posteriormente los inmuebles son negociados e hipotecados.

Debajo de esos negocios de compra-venta de inmuebles subyacen sospechas de posible blanqueo, por los vínculos del empresario con figuras asociadas a la corrupción en Venezuela y porque no existe completa claridad de la procedencia de las inversiones.

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