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El Confidencial: ¿Por qué no sabemos qué piensa Pablo Iglesias sobre China?


Mientras en las principales capitales europeas se empieza a debatir una postura común ante el auge de China, en España los políticos, especialmente entre la izquierda, apenas hablan de Pekín.

Un Pablo Iglesias sin ojeras y con una camisa remangada desafía a la cámara y dice: “Si este tema es demasiado complejo para vosotros, siempre podéis buscar 'Sálvame'. Si por el contrario os gusta meteros la política pura y sin aditivos, dejad tranquilo el ratón: esta noche en 'Fort Apache' hablamos de China”. De esta forma empezaba el programa 'China es la potencia mejor situada para sustituir a la hegemonía estadounidense', emitido el 25 de agosto de 2013 por 'Fort Apache', reseña Carlos Barragán en El Confidencial.


Siete años después, no les podemos contar lo que dijo Iglesias después, porque casi todos los programas de 'Fort Apache' han desaparecido. Han sido borrados tanto de YouTube como de la página web de Hispan TV. Y, pese a que al vicepresidente del Gobierno le gusta extrapolar en sus entrevistas lo que ocurre en el resto del mundo para explicar las distintas tendencias sociales o económicas en España, no hay ni rastro de su visión sobre el auge del país más poblado del mundo. El Confidencial se ha puesto en contacto con Podemos para trasladar unas preguntas a Pablo Iglesias, pero no ha obtenido respuesta.

Por supuesto, el líder de la formación morada no es un caso aislado, sino un síntoma de toda la clase política en España. Piense usted en el partido político al que votó en las últimas elecciones: ¿Sabe cuál es su posición sobre la guerra comercial entre China y EEUU? ¿Deberíamos aceptar la implementación de las redes 5G de Huawei? ¿Cómo es posible tener una posición diplomática convincente sin dañar tu propia economía en un mundo tan globalizado? Todo esto son preguntas que se están haciendo las principales capitales europeas en 2020. Aquí, de momento, muy pocos las formulan.

Para este reportaje, se han consultado una docena de fuentes del ámbito político, empresarial o académico para descifrar cuál es la opinión de nuestros líderes sobre China. La primera respuesta para esquivar esta cuestión siempre es la misma: en España, apenas se discute de temas internacionales y China no es una excepción. Pero hay dos razones más por las cuales la mayoría de los políticos prefieren evitar el tema. Una de ellas es que no da votos. Es un tema complejo del que se tiene muy poco conocimiento y mencionarlo —sin referirse a la Guerra Fría contra la URSS, como le gusta a parte de la derecha, o asumiendo que compartimos valores con EEUU, como le molesta a cierta izquierda— puede ser contraproducente.

“En España, hay una tendencia muy fuerte y poco productiva a nacionalizar todos los debates extranjeros”, explica Nicolás de Pedro, codirector de un nuevo seminario impulsado por FAES (Fundación para el Análisis de los Estudios Sociales, ligada al Partido Popular) para introducir China en el debate público. “Si se puede hacer una proyección nacional sobre el tema, lo incorporamos, como pasa con Venezuela, Cuba, Israel o EEUU. Si no, nuestros políticos no lo discuten. Nosotros queremos hacer estas jornadas para responder a la pregunta: ¿cuál puede ser la postura de España con China a nivel estratégico? Actualmente, no la conocemos [la respuesta]”.


La otra razón es más obvia y está ligada a la anterior. En los últimos años, hay infinidad de ejemplos —desde futbolistas hasta compañías de teatro, pasando por gobiernos como el australiano o el sueco— de personas o instituciones que se atrevieron a alzar la voz contra la represión en China y esta, en represalia, les cortó el grifo del dinero. En una época de vacas flacas como la que vivimos, nuestros políticos, tanto a nivel local, autonómico o nacional, consideran que es mejor no meterse en líos con China, un país que importó productos españoles en 2019 por valor de casi 7.000 millones de euros. Esa cifra no deja de crecer desde que en 2007 apenas exportáramos 2.100 millones de euros al país asiático. De hecho, las proyecciones apuntan a unas ventas récord a China en plena pandemia.

“China está intentando financiar las pocas cosas de peso que hay en España y algunas instituciones están muy caninas”, reconoce un exministro del Gobierno de España a El Confidencial. “Desembarcan en el país con un montón de dinero, te compran muchos productos y es difícil decirles que no. Todos estamos bastante a ciegas”, añade.

En junio de 2020, el 'Asia Nikkei', uno de los periódicos más prestigiosos del continente, titulaba: “China puede estar consiguiendo lo imposible: unir a la izquierda y la derecha”. El periódico asiático mencionaba los casos de Berlín, Londres o París, capitales donde distintos políticos se habían rebelado contra la agresiva diplomacia de China y empezaban a hacer ‘lobby’ a sus gobiernos para ser menos dependientes del país asiático.

“Bajo el mandato de Xi Jinping, un tipo de autoritarismo tecnológico se ha puesto en marcha en China. Cualquier posible amenaza al Partido Comunista, bien sea en Xinjiang, Hong Kong, Taiwán o en cualquier sitio, será suprimida de forma despiadada a través de la represión, la intimidación y la coerción”, afirma Noah Barkin, uno de los expertos sobre China más influyentes en Europa y analista del German Marshall Fund, a El Confidencial. “Ningún partido democrático en Europa debería apoyar esta visión tan agresiva. Y todos los partidos políticos deberían condenarlo. Esto no es un tema de izquierdas o de derechas, es mucho más grande que eso”.

De momento, la Unión Europea carece de una respuesta común hacia el desafío de China, porque cada capital va por libre. Desde Bruselas, el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, ha promovido en sus intervenciones la 'estrategia Frank Sinatra' para el club de los Veintisiete, extraída de la canción 'My Way'. “Para que la UE no quede aprisionada en la relación conflictiva entre EEUU y China, debe tener una respuesta específica, ver el mundo con sus propias lentes y actuar en defensa de sus valores e intereses, que no siempre coinciden con los de EEUU”, escribía en la revista 'Política Exterior'.

Una postura similar es la de Fidel Sendagorta, actual director general de Política Exterior y de Seguridad del Gobierno de España y autor de 'Estrategias de poder: China, Estados Unidos y Europa en la era de la gran rivalidad' (Deusto). En una entrevista de hace unos meses en El Confidencial, Sendagorta reconocía que España no tenía la dimensión para plantear una política en solitario respecto a China, pero que eso no le quitaba la responsabilidad de modular su postura a nivel europeo. “El mercado chino es un mercado importante (...), no queremos en absoluto una confrontación. Pero sí queremos estar en una Europa más fuerte, que sepa negociar con China desde la fortaleza y no desde la debilidad y la división”.

Sendagorta, una voz muy respetada dentro del Ministerio de Asuntos Exteriores, insistía así en la importancia de encontrar un hueco propio para Europa entre ambas superpotencias, pero haciendo hincapié en que el Viejo Continente siempre estará más cerca de Washington por el hecho de compartir valores. Un matiz difícil de encontrar a la izquierda del PSOE, sector que prefiere —como mínimo— mantener la equidistancia entre ambas superpotencias.

“La UE está en una disyuntiva como España, debe empezar a moverse en un mundo multipolar y China es una gran potencia en ese mundo”, afirma a El Confidencial Manu Pineda, eurodiputado de Izquierda Unida, director de la Secretaría de Relaciones Internacionales del Partido Comunista de España y firme defensor del “socialismo de mercado” de China. En una entrevista con 'Mundo Obrero' el pasado 20 de septiembre, llegó a afirmar que los avances sociales del Partido Comunista chino han hecho que el país “se haya convertido en una referencia fundamental, no solo para los partidos comunistas de todo el mundo sino también para las fuerzas políticas progresistas y de izquierda”.

Preguntado por la posición de Iglesias y su partido, Pineda asegura que Unidas Podemos es un espacio plural y diverso, pero que en cuestiones de política internacional, ni en el Congreso ni en el Parlamento Europeo, “se han producido problemas de fondo, ni en relación a China ni en otras cuestiones”. La pregunta es pertinente, puesto que Izquierda Unida ha mostrado abiertamente su simpatía por sus ‘hermanos’ del Partido Comunista chino. Además, algunos intelectuales muy cercanos a Iglesias, como Manolo Monereo, han abogado por acercarse a China y Rusia para alejarse del ‘yugo’ de la OTAN y de EEUU.

Desde Podemos afirman que, al ir en coalición con distintos partidos, puede haber posiciones diversas en muchos temas, entre ellos, China. “Cuando se han debatido cuestiones concretas en el Parlamento Europeo sobre temas de política exterior en los que a veces estaban involucrados China u otros actores, en ocasiones hemos votado distinto, en función de la relevancia que da cada partido a unas cuestiones sobre otras”, afirma Idoia Villanueva, responsable de la Secretaría de Internacional de Podemos.

Villanueva asume gran parte del discurso de Borrell sobre China —“necesitamos una política exterior realmente independiente de todas las grandes potencias mundiales como EEUU, China y Rusia” o “lo que debería hacer la UE es tener una estrategia clara en desarrollar tecnologías e industrias estratégicas propias y a escala continental”—. En su caso, sin embargo, el equilibrio entre EEUU y China es más pronunciado. Diversos analistas lo achacan a que las bases más izquierdistas de Unidas Podemos no admitirían que, de repente, sus líderes condenaran con firmeza las violaciones de derechos humanos de China y se dieran cuenta de que EEUU no es siempre el malo de la película.

“Si algo define a la izquierda española, es su antiamericanismo”, afirma José Ramón Bauzá, eurodiputado de Ciudadanos y uno de los políticos españoles más visibles en el Parlamento Europeo en temas internacionales. Bauzá compara la postura de Podemos con China con sus posiciones en lugares como Irán, Ucrania, Cuba, Nicaragua o Venezuela. “Pablo Iglesias no quiere proteger los derechos humanos, quiere ganar la guerra fría. En el caso de China, es más de lo mismo. No les importa que Pekín esterilice a su población musulmana, aplaste la autonomía de Hong Kong o aplique el capitalismo más salvaje del mundo, mientras desafíe la preeminencia mundial de EEUU. No esperes críticas a China por parte de Podemos”.

Para el exministro consultado por este periódico, aunque es una "anomalía" que no se esté hablando aquí de la posición de España y de la UE frente a China, no le sorprende el silencio de Pablo Iglesias y Podemos: “Como no hay debate en la sociedad, estos políticos de Podemos no lo van a sacar. No sabemos dónde están respecto a China porque no les puedes poner contra la pared".

Sin embargo, hay otro factor importante a tener en cuenta para comprender las futuras posiciones de cada partido. En Europa, se ha observado que muchas veces los enfrentamientos políticos sobre China —desde Suecia hasta Alemania, pasando por Reino Unido o Italia— no son choques ideológicos, sino de Gobierno frente a oposición.

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