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Estados Unidos sigue apostando por los aviones F-16


Es otro de esos grandes mitos de la aviación de combate y lleva camino de batir récords de vida operativa, producción y ventas. Lleva volando casi 50 años, está en servicio con 26 fuerzas aéreas del mundo y desde mediados de los años 70 ha participado en casi todos los conflictos importantes que se han producido. Nació como avión de combate aire – aire y ha demostrado valer para casi todo. Se trata del F-16 Falcon. Ahora, lejos de darle de baja, Estados Unidos planea no solo mantenerlo, sino incluso volver a fabricarlo y otros grandes usuarios, como Turquía, tienen ambiciosos planes para modernizarlos.

El F-16 se gestó en la década de los setenta y fue contemporáneo de otros tres aviones emblemáticos. Los cuatro, el F-15, F-18, F-14 junto al F-16, formaron un cuarteto inigualable en la aviación de combate y que, salvo con el F-14, dotaron a muchísimas fuerzas aéreas de occidente, incluida la española.

En aquellos años tanto la USAF como la US Navy tenían la política de mantener dos modelos de avión de combate, uno como principal y otro como secundario. La USAF seleccionó en primer lugar al F-15 como caza principal para superioridad aérea, seguido del F-14 como avión principal para la marina. Luego entraría en servicio el F-16, elegido como avión secundario por la USAF y al final lo haría el F-18 Hornet con la Us Navy, reseña Juanjo Fernández en El Confidencial.

El F-16 hizo su primer vuelo en 1974, hace 46 años, la fabricación en serie se inició en 1976 y tan solo dos años después, en 1978, entró en servicio con la USAF. El diseñador y fabricante inicial fue la entonces compañía independiente General Dynamics, luego absorbida por el actual gigante Lockheed Martin y fue el primer avión del mundo que se fabricó aplicando el concepto aerodinámico de configuración ‘estáticamente inestable’ unido al concepto del “Fly-by-wire”.

La ventaja de la configuración ‘estáticamente inestable’ es que la maniobrabilidad es sorprendente, pero imposible de controlar con los sistemas convencionales hasta que apareció el vuelo asistido por ordenador y el ‘Fly-by-wire’. Esto significa que los mandos del avión (palanca y pedales) ya no actúan sobre los controles del avión (mediante cables o sistemas hidráulicos) sino que se genera una señal que pasa por un ordenador y éste la interpreta para realizar un determinado conjunto de actuaciones sobre varias superficies de control, de tal manera que produzcan en el vuelo del avión el efecto que el piloto deseaba.

La sensación que produjo esta novedad en la comunidad de pilotos fue tal que entre los de F-16 se acuñó un insólito aforismo que decía “You don't fly an F-16; it flies you”, algo así como “Tú no pilotas un F-16; él te pilota a ti”.

Fue también el primer avión fabricado en serie que reemplazó la típica palanca o bastón central (el ‘stick’) por un ‘joystick’ situado en el lateral derecho y además, se le aplicó el concepto HOTAS (hands on throttle-and-stick), que aglutina los botones más habituales en el mando de gases (lado izquierdo) y ‘joystick’, lo que permite que el piloto mantenga las manos en ambos controles. También resultó peculiar su cabina ‘de burbuja’ que daba una gran visibilidad al piloto y su pronunciada inclinación de 30º del asiento del piloto, para aguantar altas ‘g’. Con todo esto, no es de extrañar que su aparición causase una enorme expectación.

Iba a ser el caza económico que complementase al F-15, pero ambos salieron tan buenos que evolucionaron por separado. El F-16 resultó de una agilidad sorprendente, por lo que parecía iba a dedicarse en exclusiva a lo que se denominó ‘combate evolucionante’, la máxima expresión del combate aéreo entre dos cazas, enzarzados en un duelo aéreo a corta distancia. Sin embargo, demostró que era capaz de dar mucho más de sí y se convirtió, no solo en un verdadero avión polivalente, sino en un extraordinario avión de ataque, lo contrario para lo que había sido diseñado.

Con un precio contenido y una tecnología de primer nivel, pronto se convirtió en un éxito de ventas y, de seguir fabricándose, es muy posible que bata el récord del mismísimo F-4 Phantom, pues de éste se fabricaron casi 5.200 ejemplares y del F-16, de momento, la cifra ya supera las 4.600 unidades. Otra de sus ventajas es que ha sido un avión muy fácil de modernizar y ha admitido infinitud de cambios y mejoras, quizás una de las claves de que se mantenga como un avión puntero pese a su ‘avanzada edad’.

El avión no ha dejado de actualizarse. El más moderno, F-16V o Block 70/72, es un avión dotado de la tecnología más moderna. Incorpora el radar AESA AN/APG-83, un radar muy sofisticado que comparte varios elementos de hardware y software con los equipos del F-22 y del F-35. Utiliza igualmente el nuevo sistema AGCAS (Automatic Ground Collision Avoidance System), una especie de sofisticado piloto automático que monitoriza la altura del avión sobre el terreno y maniobra de forma automática para evitar cualquier obstáculo, incluso si el piloto perdiera el conocimiento.

También dispone de la nueva pantalla CPD (Center Pedestal Display), que facilita imágenes tácticas en alta resolución. Esto permite sacar el máximo partido tanto del radar como del ‘pod’ de designación (Targeting Pod) al incorporar mapas en movimiento en color, pantallas de situación aire-aire más grandes y fáciles de gestionar, capacidad de cambiar información entre pantallas y visualización digital de datos de instrumentos de vuelo. El CPD también es compatible con el sistema de imágenes de visión nocturna NVIS (Night Vision Imaging System) que integra todos los elementos de cabina con el empleo de gafas de visión nocturna.

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