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Aislamiento impuesto en España por brote de Covid-19 entre adolescentes provoca caos en la isla de Mallorca


España ha tenido que esperar al final de la pandemia para vivir la cuarentena más extravagante y polémica a cuenta de 249 adolescentes encerrados durante 10 días en el hotel Palma Bellver de Mallorca. Los chicos, procedentes de todo el país en viajes organizados por agencias, la mayoría por Tu Fin de Curso (TFC), han sido confinados por el Gobierno de Baleares para tratar de contener el megabrote originado en conciertos y botellones en Mallorca a los que asistieron estudiantes de fin de estudios, reseñó David Brunat en El Confidencial.

La Consejería de Salud de Baleares afirma que el encierro sigue el protocolo sanitario habitual en cualquier cadena de contagios. La agencia y los padres de los afectados claman por la arbitrariedad y porque no ha mediado orden judicial. Aseguran que los jóvenes confinados llegaron días después de las fiestas y los botellones e incluso una madre ha denunciado a la directora general de Salud de Baleares, María Antonia Font, por prevaricación y detención ilegal.

No obstante, las cifras del megabrote balear son tremendas. Hay 1.167 contagiados en toda España y 4.796 personas en cuarentena, según detalló Fernando Simón en la tarde del lunes. En total, se ha identificado a 5.126 viajeros que han acudido a Mallorca y Menorca en los últimos 20 días. Un joven de 18 años de Elche ha tenido que ser ingresado en la UCI del hospital de la ciudad.

“¡Que nos dejen salir ya!”, “¡no nos dan comida ni papel de baño!”, “¡llegamos ayer a Mallorca con una PCR negativa y nos han llevado directamente a este hotel!”. Son tres reclamos de las docenas de mensajes que los adolescentes, de entre 17 y 18 años, lanzan desde los balcones del hotel. La mayoría pasan las horas asomados, hablando entre ellos de balcón a balcón, ya que tienen prohibido abandonar las habitaciones.

“Hay un guardia de seguridad en cada pasillo para que no salgamos”, dice uno de los chavales. Abajo, en la recepción, cerrojazo y silencio absoluto. Solamente se abren las puertas para recibir las bolsas del supermercado que los confinados han encargado a través de Glovo. En pocos minutos llegan hasta tres envíos. Salchichón y fiambre, yogur y queso, pan de molde, comida para microondas y refrescos principalmente. La entrada de alimentos cocinados está prohibida.

Los adolescentes confinados denuncian que tienen que compartir toallas y almohadas y que no hay productos de higiene íntima para las chicas. Muestran fotografías de comida escasa y precaria. Los responsables del hotel propiedad de Melià, que ha sido designado por el Govern como ‘hotel covid’, no sueltan una sola palabra ni para rebatir estas denuncias. El ambiente general es de mucho nerviosismo.

La Consejería de Salud de Baleares no admite grises en esta situación: “La salud pública, primero”, zanjó en un mensaje en Twitter. Buena parte de la sociedad apoya las medidas para contener el mayor brote de coronavirus registrado hasta la fecha. Que los chicos aguanten lo que haya que aguantar igual que han hecho miles de españoles el pasado año y medio. Pero la presión de los padres, apoyados por toda una serie de abogados que ven grietas legales, está haciendo mella.

El Ejecutivo de Francina Armengol teme que el aislamiento se les vaya de las manos por la falta de armazón normativo, aunque la presidenta balear fue categórica también en redes sociales: "Si alguien se planteaba viajar a Baleares para comportarse incívicamente y poner en riesgo la salud y la economía de las islas, lo decimos claramente: que se quede en su casa."

“No tenemos problema con que nos aíslen si hay contacto estrecho. Pero lo que está haciendo el Gobierno de Baleares es confinar a todos los chicos que vienen con nuestra agencia. Da igual que hayan llegado cinco días más tarde o que no conozcan a los que han dado positivo, se considera a todos los que están en nuestra lista contacto estrecho y se les mete en ese hotel. Eso es ilegal”, protestan desde Tu Fin de Curso. Ese es el argumento base de padres y empresa: en una cadena de contagio, se aísla a las personas que han tenido al menos un contacto cercano con un positivo. Aquí se les confina en el hotel Bellver sin citar claramente en qué lugar han podido coincidir con un infectado.

No obstante, los datos dan la razón al Govern balear. Dentro del hotel hay un alarmante 25,7% de casos activos. “El hotel puente covid Palma Bellver ya acoge a 249 jóvenes peninsulares que han tenido relación directa o indirecta con el brote de un viaje de estudios a Mallorca (64 son positivos y 175 negativos a la espera de más resultados)”, confirmó la Consejería de Salud balear, que se hará cargo de la manutención y la asistencia médica de los jóvenes confinados. Nadie sabe hasta cuándo estarán encerrados. Los adolescentes y padres de los negativos exigen poder regresar ya a sus hogares. “Preguntamos a la consejería y no nos dicen nada. Muchos chicos han dado negativo en PCR, pero siguen ahí. Puede ser una semana o más, todo es oscurantismo”, indican desde Tu Fin de Curso.

Hasta el lunes por la mañana había una veintena de estudiantes aislados en seis hoteles, principalmente en la zona turística de El Arenal. A mediodía, ya no quedaba ninguno. Los dos últimos en ser llevados al ‘hotel covid’ salieron en ambulancia desde el hotel Luna Park. Los adolescentes no estaban obligados legalmente a abandonar sus hoteles, pero aseguran que durante días las autoridades sanitarias les han amedrentado con cuantiosas multas si no accedían. “Nos han asustado mucho, hasta venían a las 4 de la mañana a tocar puertas para trasladarnos”, asegura un joven. Algunos padres les recomendaron a sus hijos negarse a salir de sus hoteles, pero finalmente todos han salido rumbo al ‘hotel covid’. La mayoría de edad sanitaria está en 16 años, así que los afectados han tenido la última palabra.

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