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Descubren sistema de espionaje en Marruecos que tenía como objetivos a miembros de la familia del rey Mohamed VI y al propio monarca


¿Se espía el rey Mohamed VI a sí mismo? Los investigadores de Forbidden Stories, con un consorcio de 17 medios internacionales, se llevaron una enorme sorpresa al encontrar el móvil del soberano alauí en la lista de los teléfonos objetivo de los servicios secretos de su propio país, Marruecos, reseñó Ignacio Cembrero en El Confidencial.

Entre los números blanco de la Inteligencia marroquí —aquellos en los que introdujo o proyectaba introducir el programa malicioso israelí Pegasus—, los periodistas que llevaron a cabo la investigación se esperaban hallar el del príncipe Moulay Hicham, primo hermano de Mohamed VI y miembro de la familia real. No se equivocaron. Estaba en buen lugar, junto con el de su esposa, sus dos hijas y su hermano pequeño, Moulay Ismail. Apareció incluso el del gerente de una granja de su propiedad, según las informaciones reveladas por la radio pública francesa Radio France y el diario muniqués 'Süddeutsche Zeitung', los medios que más detalles han publicado sobre cómo la familia real marroquí se convirtió en objetivo de los propios servicios secretos del país.

Como era de esperar, también figura en lugar destacado el número de la princesa Lalla Salma, quien fuera esposa de Mohamed VI hasta marzo de 2018 y con la que el monarca tuvo dos hijos. La inclusión de Lalla Salma en el listado no fue ninguna sorpresa, como tampoco lo fue la de Mohamed Mediouri, el veterano exjefe de los guardaespaldas de Hassan II, de 83 años, y quien contrajo matrimonio con Lalla Latifa, de 75 años, madre de Mohamed VI, de sus tres hermanas y de su hermano. El monarca alauí no debe de tener gran aprecio por Mediouri, como mostró su negativa a asistir a su boda con su madre en París, la ciudad donde reside el matrimonio.

Más sorprendente es que uno de los espiados sea el general Mohammed Haramou, quien comanda la Gendarmería Real. Quizá la rivalidad entre cuerpos de seguridad explique que haya sido sometido a vigilancia por los hombres de Abdellatif Hammouchi, el jefe policial con más poder en la historia de Marruecos, una figura que encabeza a la vez la Seguridad Nacional (la policía convencional) y la Dirección General de Supervisión del Territorio (algo así como la policía política).

Lo que ha causado estupor es que el móvil de Mohamed VI esté en la lista de los aparatos candidatos a introducir Pegasus. La hipótesis más probable es que Hammouchi haya tomado tal decisión sin conocimiento del monarca, según indican desde París fuentes conocedoras de la familia real.

¿Con qué propósito lo hizo? Entre los posibles motivos, estaría vigilar de cerca la estrecha —e insólita— relación del soberano con los hermanos Azaitar, tres expertos en artes marciales a los que conoció en 2018 y con los que lleva meses conviviendo en Dar al-Makhzen, el palacio real de Fez. En años anteriores, por estas fechas, Mohamed VI ya habría iniciado sus vacaciones en la costa noroeste de Marruecos.

Desde el 1 de mayo, la prensa marroquí ha desencadenado una ofensiva contra la fratría de los Azaitar. El primero en disparar fue 'Hespress', el diario más leído del país, al que pronto se sumó nada menos que 'Barlamane', un digital dirigido por Mohamed Khabachi, exdirector de la agencia de prensa oficial (MAP), un cargo nombrado por el rey, y posteriormente responsable de la comunicación del Ministerio del Interior.

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