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Elecciones en Bulgaria se dieron en medio de acusaciones de corrupción y pago de prostitutas


Escuchas telefónicas ilegales, acusaciones de extorsión y pago de prostitutas contra el ex primer ministro, favores en la concesión de créditos estatales… Los búlgaros votaron el domingo por segunda vez este año en medio de escándalos de corrupción en el país más pobre de la Unión Europea. Las elecciones del 4 de abril dejaron un Parlamento muy fragmentado, lo que hizo imposible formar un nuevo ejecutivo.

Con este trasfondo no sorprende que la corrupción haya dominado el debate electoral en el país comunitario donde este problema es más grave, hasta el punto de que impide su entrada en la zona de Schengen de libre circulación.

Muchos de los escándalos apuntan a una persona: el ex primer ministro Boiko Borisov y su partido de centroderecha GERB, que ha dirigido Bulgaria desde 2009 y que ganó las elecciones de abril, con el 25,8% de los votos. Los 75 escaños del GERB, miembro del Partido Popular Europeo (PPE), en una cámara de 240 diputados, fueron insuficientes porque ninguna formación quiso pactar con él, reseñó EFE.

Los nuevos partidos anticorrupción, especialmente "Existe Tal Pueblo", segundo con casi el 18% en abril, tampoco quisieron liderar el Gobierno porque eso exigía pactar con el GERB o con los socialdemócratas (excomunistas), formaciones que consideran corruptas.

El pasado verano miles de personas protestaron durante meses contra la corrupción y el clientelismo que asocian a Borisov, un antiguo bombero y guardaespaldas que no se presenta en estas elecciones, aunque nadie duda que sigue dominando el GERB.

Uno de los detonantes de las movilizaciones fueron unas fotos publicadas en junio de 2020 en las que Borisov aparecía semidesnudo durmiendo en su cama, con una pistola, rodeado de billetes y lingotes de oro. Borisov reconoció la autenticidad de las fotografías pero dijo que habían sido manipuladas.

Acusó a sus rivales políticos de comprometerle por medio de "una hermosa dama que me visitó y actuó como una Mata Hari".

Para calmar las protestas ciudadanas, se creó una comisión de investigación en el Parlamento, ante la que el pasado mayo un conocido empresario, Svetoslav Ilchovski, afirmó haber sido extorsionado por Borisov.

Según su testimonio, había empresarios que pagaban al primer ministro comisiones en oro y la autora de las fotos era una prostituta contratada por otros para "satisfacer las necesidades masculinas" del jefe de Gobierno en lo que, al parecer, era una práctica habitual. Ilchovski agregó que magnates cercanos al GERB controlan la economía y que los ministros eran "simplemente marionetas".

El actual primer ministro, Stefan Yanev, un antiguo general que dirige un Gobierno técnico hasta las elecciones, también ha criticado lo que ha encontrado durante su corto mandato. "Cuanto más trabajamos y profundizamos en los problemas de todos los sectores, tanto más caos, trastorno sistémico y falta de reglas encontramos. La situación objetiva muestra algo que podemos definir como corrupción camuflada en algo parecido a la ley", ha denunciado. Casi no pasa un día sin nuevas revelaciones: escuchas ilegales a opositores o créditos estatales preferenciales por 500 millones de euros a empresas cercanas.

La oposición critica que Bruselas ignore las señales de alerta y siga dando millonarios fondos europeos que acaban en manos de empresarios próximos al GERB. Borisov es un leal aliado de la canciller alemana, Angela Merkel, en el Partido Popular Europeo (PPE), que ha minimizado las preocupaciones sobre la corrupción.

En ese contexto, a pocos sorprendió que el primer viaje de la nueva fiscal general europea, Laura Kövesi, fuese a Sofía pocos días después de comenzar su mandato, el 1 de junio. "Desde el punto de vista de la política exterior, Bulgaria siempre ha estado en una buena posición y la UE ha cerrado los ojos a ciertas irregularidades internas", explica a Efe el politólogo Parvan Simeonov.

A diferencia de la actitud de la UE, EEUU impuso sanciones hace un mes contra tres búlgaros y su entramado empresarial por supuestos vínculos con la corrupción, un paso inédito contra un país de la UE. "Washington hizo un favor a Bulgaria y mostró que un sistema corrupto creado por esos oligarcas ya no será posible", explica, por su parte, el politólogo Dimitar Ganev. Entre los sancionados destacan Vasil Bojkov, el hombre más rico de Bulgaria, que creó su imperio gracias un monopolio de juegos de azar; y Delyan Peevski, exdiputado y empresario del que se cree controla sectores claves de la economía y tiene una gran influencia sobre el sistema judicial y en los aparatos de seguridad. Peevski aseguró haber "sobornado a un líder político", sin nombrarlo, aunque muchos búlgaros le ponen el apellido de Borisov. Hasta el momento, este aluvión de escándalos parece no desgastar mucho al GERB, que perdería solo dos puntos con respecto a abril, según las encuestas, debido a la fortaleza de sus redes clientelares, destacan los analistas.

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