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La prensa marroquí vuelve a criticar la exhibición de riqueza de los hermanos Azaitar y su relación con el rey Mohamed VI

Abu Bakr Azaitar, Mohamed VI

El rey Mohamed VI no puede aceptar la exhibición de riqueza de sus amigos, los hermanos Azaitar. El rey Mohamed VI corre el riesgo de que las payasadas de sus tres amigos boxeadores le acaben salpicando. Quizás uno de esos amigos, Abu Bakr Azaitar, acabe como Rasputín, el peregrino místico que ejerció una gran influencia en la corte imperial rusa hasta que fue asesinado en 1916, reseñó Ignacio Cembrero en Vanitatis (El Confidencial).

Este es, en substancia, el mensaje dirigido al soberano alauí que publicó, a lo largo del fin de semana, 'Hespress', el diario digital más leído de Marruecos. Escrito en francés y traducido después al árabe, no lleva firma. No es porque su autor quiera permanecer en el anonimato. El texto ha sido probablemente promovido por un puñado de muy altos cargos con muchos galones.

Desde el 1 de mayo, la prensa marroquí ha desencadenado una ofensiva contra la fratría de los Azaitar. El primero en disparar fue 'Hespress', pero a ella se sumó nada menos que 'Barlamane', un digital dirigido por Mohamed Khabachi, que fue director de la agencia de prensa oficial (MAP), un cargo nombrado por el rey, y más tarde responsable de la comunicación del Ministerio del Interior.

La acometida mediática no ha dado, por ahora, resultado alguno. El monarca sigue frecuentando asiduamente a estos tres hermanos, alemanes de origen marroquí, expertos en artes marciales y con antecedentes penales por las agresiones que perpetraron en Colonia, la ciudad donde nacieron. A diferencia de otros años, el rey no se ha ido aún de vacaciones a Rincón y Alhucemas. Reside casi ininterrumpidamente desde abril en su palacio de Fez y con él conviven los Azaitar. Quizás por eso, 'Hespress' subió el tono el pasado fin de semana con el propósito de presionar a Mohamed VI para que se separe de ellos.

Los tres entraron a formar parte de la vida privada del monarca, el 20 de abril de 2018, cuando les recibió en el Palacio Real de Rabat para darles la enhorabuena por sus éxitos deportivos. Otman Azaitar acababa de conseguir una victoria en el campeonato del mundo Brave Combat Federation de Artes Marciales Mixtas (MMA), mientras que Abu Bakr había entrado a formar parte del Ultimate Fighting Championship, la mayor liga mundial de este deporte. Omar, el tercer hermano, les ayuda en sus entrenamientos, pero también monta sus negocios. El mes pasado inauguró en la Costa del Sol una franquicia de la cadena alemana 3H’S, Burger & Chicken.

Desde esa audiencia real, los Azaitar se convirtieron en amigos inseparables del soberano hasta el punto de que ese mismo verano se les vio navegando a todos por el Mediterráneo Occidental a bordo del yate Al Lusial, que prestó el emir de Qatar a Mohamed VI. Más tarde se fueron de vacaciones a las islas Seychelles. En los primeros meses de ese flechazo amistoso aparecieron por las redes sociales numerosas fotos del monarca con los Azaitar, sobre todo con Abu Bakr, pero ahora la relación es más discreta.

Las primeras andanadas de la prensa contra la fratría resaltaron en mayo y junio los escándalos públicos organizados, por ejemplo, por Abu Bakr en el hospital de Avicenne de Rabat o por Otman en el Starbucks de la estación de trenes de la capital. También hacían hincapié en los relojes de lujo, valorados por 'Hespress' en 2,3 millones de euros, que exhibía Abu Bakr en su muñeca, o los coches Bentley o Rolls-Royce con los que se pavoneaba Omar. “En el parque automovilístico de Abu Bakr figura un Bugatti Veyron cuyo valor estimado es de tres millones de euros (…)”, precisó el periódico. Este vehículo alcanza los 430 kilómetros por hora. En Marruecos no existe el periodismo de investigación y solo un servicio secreto pudo proporcionar estos datos al autor del artículo.

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