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El mágico mundo de “La Samsung” de Lechería, una tienda solo para “enchufados” que no debería existir pero que sí existe en Venezuela


Por Pilar Salazar | Opinión

La dolarización de facto, como es bien conocido, ha desatado la proliferación de emprendimientos y nuevos negocios en Venezuela con características y formatos muy distintos a los tradicionales.

No se trata ya solo de los ampliamente famosos bodegones, sino también de otro tipo de comercios adaptados a esa Venezuela dolarizada.

¡Llegó la Samsung!

Con el eslogan de “¡llegó la Samsung!”, se estableció desde hace por lo menos cuatro años en la ciudad de Lechería, en el nororiente de Venezuela, un nuevo negocio que pudiera resumirse como una tienda por departamentos, solo que sin departamentos.


Es una tienda de electrodomésticos, pero no es una mueblería; vende medicamentos, pero no es una farmacia; expende licores, pero no es una licorería; vende alimentos, pero no es un supermercado. Todo en un mismo espacio reducido, con diferentes secciones para cada tipo de productos. Todo, por supuesto, importado y en divisas, a precios aptos solo para "enchufados".

Desde mascarillas anti-Covid, teléfonos celulares, Nutella, quesos importados, medicamentos made in USA, hasta juguetes y botellas de whisky 18 años, pueden conseguir allí los clientes de tan singular lugar. Nada mal para ser un local que usufructúa desmesuradamente el nombre de la compañía surcoreana de electrodomésticos, finanzas, entretenimiento y telefonía móvil, Samsung.




El caso de la tiendita se parece mucho al de otras que otrora utilizaron en Venezuela nombres, por ejemplo, de cadenas minoristas norteamericanas de mejoras del hogar, ferretería, bricolaje y materiales de construcción, mismas que por hacer uso indiscriminado de esos nombres, sin tener una licencia, fueron demandadas y terminaron en la quiebra.

“La Samsung” de Lechería, como bien conocen a la tienda, es como una especie de lugar mágico que no debería existir tal como existe, pero que aun así está allí en esa Venezuela de lo posible. Cuentan sus anonadados clientes que estar allí es como trasladarse por un momento a Estados Unidos y visitar un diminuto Walmart o un muy pequeño Costco. Los billetes verdes, las cuentas norteamericanas tipo BOFA y el Zelle son los medios de pago dominantes. La alergia a los bolívares es la norma y más todavía si los clientes preguntan por el punto de venta.

Pero volviendo, decíamos que es como un lugar mágico que no debería existir tal y como existe, primero por utilizar un nombre para vender productos que nada tienen que ver con Samsung, a menos que ahora existan chocolates, quesos, medicamentos, juguetes y whisky marca Samsung y no lo sepamos. 

En segundo lugar, si alguien con el suficiente conocimiento de las ordenanzas municipales en la ciudad de Lechería, municipio Diego Bautista Urbaneja, verificara la licitud del otorgamiento de permisos de construcción de un edificio de por lo menos tres niveles en donde está ubicada la tienda, que aunque ocupa para la atención al público solo el nivel inferior, se percataría probablemente que tuvo que haber habido algún funcionario o algunos funcionarios municipales coimeros que tuvieron la desfachatez de otorgar tales permisos, porque en caso contrario difícilmente hubiera sido posible que se permitiera construir una tienda de alta concurrencia, cuya única entrada se encuentra en una avenida de alta circulación vehicular, sin espacio de estacionamiento para los usuarios y que está rodeada por unos garajes que imitan ser su estacionamiento.

En tercer lugar, todavía no se ha logrado determinar si el lugar posee licencia para el expendio de licores, pero al menos de manera visible tal permiso no existe.

La tienda es tan mágica, que atraídos seguramente por ese diminuto universo dolarizado, de la seguridad se encargan tanto personal propio de la tienda, como policías municipales de Poliurbaneja o funcionarios estadales de la Polianzoátegui. Tampoco creemos que sus jefes no sepan que poliurbaneja’s con uniformes desteñidos se ocupan no solo de vigilar que nadie se vaya sin pagar, sino también de guiar a los camiones que se acercan a la tienda a descargar nuevos productos y de abrirle consideradamente las puertas de “La Samsung” de Lechería a clientes y proveedores.

Para tranquilidad de los usuarios, entre los poliurbaneja y los polianzoategui hacen de “La Samsung” uno de los lugares mejor vigilados de Lechería, al haber instalado allí otro cuartel, que estará presto a seguir dando la bienvenida a los clientes siempre que quienes los comandan reciban alguna gratificación de ese tan mágico mundo.

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