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Documentos en poder de la Audiencia Nacional española detallan entramados "offshore" en los que operó el cantante Bertín Osborne para eludir presuntamente el pago de impuestos


El presunto cerebro de la trama del PSOE que desvió 14 millones de euros de subvenciones públicas en España para reindustrializar Cádiz, el gestor Joaquín Arespacochaga Llópiz, también ayudó al cantante español Bertín Osborne a crear una estructura societaria con ramificaciones en paraísos fiscales para tratar de eludir el pago de impuestos y deudas pendientes de la Agencia Tributaria. El presentador de televisión llegó a fijar su residencia en Luxemburgo y cedió sus derechos de contratación a una sociedad instrumental panameña para esquivar a Hacienda, según consta en los documentos a los que ha tenido acceso El Confidencial.

La información sobre Bertín Osborne fue localizada por la Policía Nacional en 2013 en el despacho de Arespacochaga, en el número 17 de la calle Menéndez Pidal de Madrid. Los archivos fueron incorporados en un primer momento al sumario del llamado caso Bahía Competitiva, en el que Arespacochaga y otros 28 colaboradores han sido enviados al banquillo por utilizar compañías ficticias para apropiarse, en connivencia con altos cargos de los gobiernos de la Junta de Andalucía de Manuel Chaves y José Antonio Griñán, de fondos que estaban destinados a la creación de tejido industrial en la provincia de Cádiz, reseñó José María Olmo en El Confidencial.

Sin embargo, el tribunal que instruía el procedimiento sobre esta presunta estafa, el Juzgado número 4 de Cádiz, ha remitido la información relacionada con Bertín Osborne y el resto de clientes de Arespacochaga al Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional para que la incluya en el procedimiento que este último órgano mantiene abierto desde 2016 sobre una trama de gestores fiscales que habría facilitado estructuras opacas a grandes fortunas y corporaciones privadas para ocultar dinero en bancos de Suiza y Andorra e impedir la acción inspectora de la Agencia Tributaria.

La mayoría de los archivos que afectan a Bertín Osborne tienen fecha del periodo 2000-2006, por lo que los hechos que reflejan ya habrían prescrito, aunque están siendo analizados por peritos de la Agencia Tributaria y no se descarta el hallazgo de nuevas irregularidades. Se espera que remitan su informe de conclusiones al juez Santiago Pedraz en las próximas semanas.

El presentador admite en una conversación con El Confidencial que fue cliente de Arespacochaga y asegura que ya afrontó las consecuencias. "Ese fue el mayor error de mi vida, hace más de 20 años: fiarme de un asesor fiscal [Arespacochaga] mientras yo vivía en Estados Unidos. Ya pagué por aquel error más de cinco millones de euros y fue juzgado por ello. Espero no tener que pasar por un segundo juicio 20 años después", lamenta Osborne.

Por lo pronto, de los documentos que han llegado a la Audiencia Nacional se desprende que Hacienda comenzó a reclamarle, en los primeros años del siglo, el pago de importes correspondientes a su declaración de la renta. La deuda correspondía a varios ejercicios y tenía su origen en la presunta derivación de parte de sus ingresos profesionales a mercantiles de su entorno que actuaban como pantalla. Arespacochaga se encargó supuestamente de recurrir las resoluciones de la Agencia Tributaria y ofreció al cantante alternativas para dificultar el embargo de sus bienes.

El expediente de Osborne llegó a los juzgados de lo contencioso de la Audiencia Nacional. En una de las alegaciones presentadas en el año 2000 por Arespacochaga en nombre del artista, el gestor aseguró que su cliente no podía aportar “garantías patrimoniales” para el pago de su deuda con la Agencia Tributaria porque no disponía “de bienes que aportar para prestar en garantía”. Pero archivos posteriores del año 2002 revelan que la inspección acabó encontrando al menos una finca en la localidad de Alcalá de Guadaíra (Sevilla) y un yate de la marca Fithiotti-Viudes que eran de su propiedad.

Tras el hallazgo, el gestor de Osborne remitió a la Oficina Nacional de Recaudación de Hacienda la información de esos activos para ponerlos a su disposición, aunque siguió oponiéndose a la ejecución de los bienes con el argumento de que las reclamaciones de la cantidad no habían justificado correctamente el supuesto incumplimiento de sus obligaciones fiscales.

Los documentos que tiene ahora en su poder el Juzgado Central número 5 de la Audiencia Nacional también indican que Bertín Osborne adquirió en 1998 el 100% de las acciones de una sociedad panameña, Canterbury Operations SA, por un importe de 250.000 dólares. Hasta ese momento, la mercantil había pertenecido al supuesto testaferro Miguel Sierralta Meza. Osborne tomó el control de la empresa, pero Sierralta siguió ejerciendo como representante de Canterbury durante los siguientes ejercicios.

La operación también fue presuntamente diseñada por el cerebro de la trama de las subvenciones de Cádiz. Cuando Hacienda comenzó a embargarle en 2002 los salarios que percibía de Antena 3 por presentar en aquella época los programas ‘Trato hecho’ (1999-2003) y ‘Mujer 10’ (2001-2002), Osborne cedió a Canterbury Operations SA sus derechos de “representación artística” para que todos sus ingresos profesionales pasaran por esa sociedad instrumental panameña.

Según el sumario, el presentador firmó ese contrato de cesión de derechos en calidad de residente en Luxemburgo. Su supuesta residencia se encontraba en un edificio de apartamentos del número 125 de la calle Bonnevoie del ducado, a solo unos metros de la estación de tren central del país. Esa fue su dirección oficial al menos entre 1998 y 2002, un dato que tampoco había trascendido hasta ahora.

Osborne obtuvo incluso un pasaporte de ese Estado, el número 328.429, tal y como reflejan los documentos que está investigando el juez Pedraz. El ducado ha contado tradicionalmente con un impuesto de la renta más bajo que el de España y ofrece innumerables deducciones en el cobro de dividendos de sociedades 'offshore' de otras demarcaciones que pueden gestionarse desde su territorio.

El cantante enmarca su traslado a Luxemburgo en la estrategia que desplegó su asesor. "Me quedé muchas noches a dormir en esa casa [de la calle Bonnevoie], pero a estas alturas ha sido el episodio más negro de mi historia y ya pagué por ello después de arruinarme la vida la mala praxis profesional [de Arespacochaga]", cuenta Osborne a El Confidencial. "Ya me juzgaron, condenaron y cobraron todo".

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