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Jorge Elías Castro Fernández explica la situación en la Franja de Gaza luego del conflicto en 2021 entre Israel y Hamás


Jorge Elías Castro Fernández recuerda que fue un conflicto breve pero cuya intensidad generó alarma y preocupación en todo el mundo. En mayo de 2021, el grupo islamista Hamás y el Ejército de Israel (IDF, por sus siglas en inglés) protagonizaron un duro enfrentamiento que se extendió por 11 días.

En ese lapso, grupos armados lanzaron desde la Franja de Gaza más de 4.300 cohetes hacia ciudades y poblaciones del centro y sur de Israel, mientras que el IDF realizó unos 1.500 bombardeos aéreos sobre ese territorio palestino densamente poblado, de acuerdo cifras de un informe de la ONU, señala el consultor en seguridad.

Las acciones de Israel dejaron un saldo fatal de, al menos, unos 230 fallecidos, incluyendo 130 civiles; mientras que los cohetes lanzados por grupos palestinos causaron la muerte a 13 personas en Israel y -por accidente- de unos 15 palestinos en Gaza.

El conflicto surgió a partir de tensiones generadas por violentos enfrentamientos entre la policía israelí y manifestantes palestinos en un lugar de Jerusalén que es sagrado tanto para musulmanes como judíos.

Ante esa coyuntura, Hamás comenzó a lanzar cohetes sobre territorio israelí e Israel respondió con bombardeos sobre la Franja de Gaza.

Las hostilidades llegaron a su fin con un acuerdo de cese el fuego que se ha mantenido mayormente, pese a ataques a pequeña escala como el asesinato en noviembre de un guía turístico israelí en Jerusalén a manos de un maestro palestino militante de Hamás.

Jorge Elías Castro Fernández comenta algunos cambios que han ocurrido desde entonces en el pulso entre Israel y este grupo islamista palestino.

El conflicto en mayo concluyó con grandes daños estructurales en Gaza, incluyendo la afectación de unas 1.000 viviendas que fueron destruidas o dañadas.

Pese a ello, Hamás se proclamó como vencedor del conflicto. Y, al menos en términos de la opinión pública palestina, sí lo fue.

Una encuesta realizada en junio por el Palestinian Center for Policy and Survey Research (PCPSR) reveló que tres cuartas partes de los palestinos consideraban que esta organización había resultado vencedora en su choque con Israel.

Más importante aún, el sondeo encontró que 53% de los palestinos consideraban que ese movimiento islamista era el grupo que "más merecía representar y liderar" al pueblo palestino, muy por delante de Fatah, el partido encabezado por el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, que solamente lograba 14%.

Ese resultado ponía a Hamás por delante en su histórico pulso con Fatah por el liderazgo palestino.

Sin embargo, una encuesta del PCPSR mostró que gran parte la popularidad lograda por Hamás tras el conflicto de mayo había retrocedido sensiblemente, y ahora solamente el 34% considera que este grupo islamista merece liderar a los palestinos, mientras que el 23% se inclina por Fatah.

De acuerdo con la encuestadora, estos resultados reflejan una "clara decepción con el liderazgo de Hamás" en comparación con hace seis meses.

La tasa de desempleo en Gaza es superior al 40% y quienes quieren escapar de esa realidad no lo tienen fácil.

Múltiples factores hacen que las condiciones económicas en ese territorio sean muy difíciles, incluyendo los estrictos controles fronterizos ejercidos por Israel y Egipto que limitan la capacidad de los gazatíes de buscarse la vida fuera de la franja.

Por eso, cuando en octubre se corrió el rumor de que Israel concedería más permisos de trabajos a residentes de Gaza, miles de ellos acudieron a solicitarlos.

Desde el fin del conflicto en mayo, las autoridades de Israel comenzaron a emitir nuevamente autorizaciones de trabajo para gazatíes, cuya cifra fueron incrementando paulatinamente en función de consideraciones de seguridad, pero también en atención al estado de las relaciones con los palestinos.

En septiembre, Israel anunció que concedería hasta 7.000 permisos de trabajo para residentes de Gaza, pero en octubre anunció que añadiría unos 3.000 adicionales, llevando el total hasta 10.000, la máxima cifra de permisos concedida desde que Hamás tomó el control de la Franja en 2007.

Este gesto fue interpretado por los expertos como una señal de la voluntad de preservar la frágil calma que se vive en la región.

Pero no es el único: Israel también amplió la zona de pesca en la que pueden faenar los gazatíes, está facilitando las exportaciones de la Franja y en noviembre autorizó la reactivación de las transferencias mensuales de unos US$30 millones que el gobierno de Catar entrega a Hamás.

Jorge Elías Castro Fernández explica que el pasado 7 de diciembre, Israel anunció que había concluido la construcción de una barrera "inteligente" en torno a su frontera con Gaza.

El dispositivo, que incluye un muro subterráneo, vallas, sensores, radares e, incluso, una barrera marítima, fue diseñado después de que en la guerra de 2014, los milicianos de Hamás lograron sorprender a las tropas de Israel al cruzar la frontera a través de túneles subterráneos.

La "valla inteligente" tiene una extensión de 65 kilómetros y seis metros de alto. Las autoridades israelíes no han revelado la profundidad del muro subterráneo.

El ministro de Defensa de Israel, Benny Gantz, celebró la culminación del dispositivo como una forma de privar a Hamás de un mecanismo al que estaban recurriendo para atacar a Israel.

Los críticos del muro, sin embargo, afirman que su edificación solamente sirve para confirmar la condición de Gaza como "la cárcel al aire libre más grande del mundo".

Desde el fin del conflicto, Hamás e Israel han mantenido negociaciones indirectas que, con la mediación de Egipto, han permitido mantener en vigor el cese el fuego.

El objetivo es lograr una tregua duradera, para lo cual cada bando tiene sus exigencias.

Del lado palestino, aparte del alivio de las restricciones al libre movimiento de bienes y personas, el objetivo central es impulsar la rehabilitación de Gaza, un proyecto que podría costar casi US$500 millones, según un reporte del Banco Mundial, la ONU y la Unión Europea.

Según la prensa israelí, además de garantías de seguridad, el gobierno de ese país apuesta por lograr un intercambio de prisioneros en el que Hamás libere a Avera Mengistu y Hisham al-Sayed, dos civiles con historial de problemas mentales, y entregue los cadáveres de los soldados Hadar Goldin y Oron Shaul, capturados y asesinados por militantes palestinos en 2014.

Las negociaciones implican a numerosos países de forma indirecta, pues los potenciales donantes para la reconstrucción de Gaza, incluyendo a Emiratos Árabes Unidos, Catar o Estados Unidos, entre otros también han planteado condiciones para la entrega de fondos.

Recientemente, el diálogo indirecto entre Israel y Hamás parece estancado por las diferencias entre las partes sobre el eventual intercambio de prisioneros.

En lo que se interpreta como una señal de descontento con la marcha de las negociaciones, grupos militantes palestinos realizaron ejercicios militares el pasado 15 de diciembre.

Diversos medios de la región han publicado declaraciones atribuidas a portavoces de Hamás que acusan a Egipto de estar retardando innecesariamente el proceso de reconstrucción de Gaza, con miras a obtener mayores concesiones de ese grupo islamista, concluyó Jorge Castro Fernández.

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