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David de Lima, un comprador de conciencias en Venezuela que se convirtió en socio de Alex Saab


Por: Claudio Schiveci | Opinión

Al dejar la gobernación del estado Anzoátegui, De Lima comenzó a actuar prácticamente en un Teatro de Calle, en la ciudad de Lechería decía que luchaba contra la adversidad. Dejó pocos amigos en su mandato, pues de todos se aprovechó, es decir en criollo se los chuleaba. Así que uno de los pocos que fue siempre leal era Eder Puerta Aponte, lo buscaba, llevándolo en su carrito a realizar gestiones.

Manifestaba estar sin dinero, intentando dar lastima, invitaba a Eder a desayunar en una panadería, después que consumían le manifestaba en voz baja "Compay esto sin medio, tú no puedes pagar" Eder Puerta Aponte se molestaba respondiéndole "vienes otra vez con el mismo cuento"

El exgobernador comenzaba a llamar conocidos, invitándolos a hablar en dicha panadería. Al llegar les brindaba para pedirle al terminar, por favor pagara la cuenta. Así llamaba hasta cinco personas hasta que uno por no pasar la vergüenza cancelaba. Richard Arteaga. El diputado ahora regional, era uno que llamaba y nunca se acercaba, expresaba David, tiene pena que lo vean conmigo pero para que lo financie no piensa dos veces en reunirse conmigo.

Así vivía deambulando por las calles de Lechería, hasta que contacto en Caracas al propio Chávez. No recuerdo si fue de la mano de José Vicente Rangel o de Miquelena. Lo cierto fue que se arrodilló y lloró frente al comandante, este le perdonó su traición, enviándolo a la orden de Maduro en La Cancillería. Comenzando en ese momento la captación de dirigentes de la oposición a punta de ofrecimientos de dólares.

Tenía dos oficinas, una en la Casa Amarilla y la otra en el hotel El Conde. Fundó la nueva clase de políticos venezolanos llamados alacranes. Eso si se quiere era la primera etapa, fue quizás un ensayo de la revolución para realizar una operación permanente en la búsqueda de alcanzar la mayoría en La Asamblea Nacional.

Puso más énfasis en los políticos jóvenes y provenientes del estado Anzoátegui. A manera de proxeneta los reclutaba enseñándoles luego el arte de vender su conciencia, por supuesto en esas operaciones le tocaba su tajada al exgobernador. Fue así como José Brito, Luis Parra y Richard Arteaga entre otros salen a recorrer el mundo llevando una carta de honestidad a favor de Alex Saab.

Pero es que ya Saab tenía relación comercial con De Lima, en aquella obra teatral callejera. Comenzó a vender inyectadoras y otros materiales plásticos para hospitales. El socio era el mismísimo Alex Saab. Así lo manifestaba el dueño del taxi apodado Batman en donde se trasladaba en ese rol de agente viajero, molesto porque David le debía un realero.

En esas mismas redes del proxeneta político cayó Ricardo Sánchez y otros jóvenes dirigentes. David De Lima no descansa en ese sentido, ha hecho un arte eso de comprar conciencia. Ahora mismo entrenó a un joven directivo nacional del Movimiento Ecológico, por cierto también de Barcelona, Anzoátegui, que anda vendiendo su conciencia y la tarjeta de la organización por todo el país, desprestigiando una organización que en su momento era muy respetada en Venezuela.

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