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Manuel Malaver: El Estado forajido de Maduro es invitado a negociar | Venezuela

Por Manuel Malaver | Opinión

En la última semana el estado forajido de Maduro fue protagonista o partícipe en tres escándalos que en los países cuya vida se norma por constituciones, códigos y reglamentos civilizados tardan años y hasta siglos en ocurrir:

El primero fue la denuncia de que un operador turístico, Rafael Oliveros, designado por Maduro en 2016 como miembro del Consejo Nacional de Economía en calidad de representante del “Motor Turístico” y después autorizado por la ministra de Turismo, Marlenys Contreras de Cabello, para operar en la Gran Sabana -famosa por sus parques, fauna, flora y paisajista de especial belleza y fragilidad-, había celebrado su cumpleaños en un tepuy, el Kusari, que son formaciones geológicas casi únicas en el planeta y solo deben ser objeto de estudios, investigaciones y observaciones de naturalistas y exploradores.

Pues el funcionario madurista, Rafael Oliveros, también conocido como “Rafaelito”, decidió que el Kusari podía ser el apropiado para celebrar su 50 cumpleaños y después de cursar una amplia invitación a más de 20 amigotes (algunos de los cuales venían del exterior) se reunieron, primero, en el Campamento Canaima, que es un hotel del Parque Canaima dado en concesión a “Rafaelito” y desde ahí iniciaron la travesía hacia el tepuy, que contó con 14 viajes en helicóptero, puesto que había que trasladar, a parte de los invitados, carpas, baños portátiles, pistas y demás enseres que se requieren para darle “ambiente” a la fiesta.

Que no la hubo, porque los viajes de hora y media, la altura del tepuy de casi 2000 metros, el viento, la llovizna y los extraños sonidos que corrían en la noche de un territorio poblado de toda clase de misterios, lo que hizo fue reportar una ronda de viajeros en smoking y trajes largos comprados en tiendas de París y Nueva York, dando vueltas en redondo o corriendo de una carpa a otra donde un equipo de sonido que hacía de improvisada discoteca trasmitía: “!Cumpleaños feliz, cumpleaños Rafaelito, cumpleaños feliz”.

Cristina Burelli, antropóloga especialista en biodiversidad y presidenta de la ONG, SOS Orinoco” nos dio su versión de la tragedia ocurrida en el tepuy Kusari en pocas frases: “Ahí no vuelve a crecer más nada. La vegetación que existe en la cima de los tepuyes es sumamente frágil, porque son suelos muy pobres, muy antiguos, de cuatro mil millones de la Era Precámbrica, y cada tepuy se ha ido moldeando a través de esos años y son como una isla biodiversa, cada una es única, la vegetación que hay en la cima de esos tepuyes es única…Toda la vegetación única que hay en el tepuy ya desapareció y no volverá a crecer”.

En otras palabras que, no hay espacio, ni aliento, ni rabia suficiente para sentir y denunciar tan terrible tragedia ecológica sino hubiera sido por que en Caracas y sus alrededores, la mañana que siguió a las noticias que venían de la Gran Sabana, fueron apagadas por el tiroteo de una batalla campal sucedida a media hora de la capital, en las alturas de la población de Tejerías, entre dos megabandas de delincuentes y cuerpos policiales.

Y la batalla tiene unos orígenes que es inexcusable no contar, como fue el plan de Chávez de buscar en los barrios de Caracas infestados de delincuentes y forajidos aquellos que podían ser captados por la revolución y luego dotarlos de armas, ideología y organización para que pudieran controlar a los criminales y malandros irreductibles de los barrios y si no cedían, bueno, ya se sabía que hacer con ellos.

También había que haberlas con los habitantes de los barrios reacios a “cuadrarse” con la revolución y preferían seguir militando en los partidos democráticos o mantenerse como independientes.

Y nacieron así las “Zonas de Paz”, que eran barrios donde los revolucionarios entraban y salían con toda confianza y los delincuentes visitaban los edificios y oficinas donde operaban los altos funcionarios públicos donde se reunían y brindaban con ellos.

El problema fue que con el tiempo la revolución y sus funcionarios también se fue volviendo forajida, malandra y ya los aliados de los barrios no comenzaron a ser tan útiles, necesarios y un día estalló una guerra entre delincuentes superarmados y cuerpos policiales que tenían que ir a buscarlos a sus guaridas y ya sabemos lo difícil que es ganar ese tipo de guerras.

El caso es que, no solo Caracas, sino otras ciudades del interior y territorios que a veces alcanzan la mitad de los Estados, se lo comparten estas megabandas y cuerpos policiales o del Ejército y Venezuela ya no es más un estado formal, sino un país donde existen varios estados en lo que antes fue un solo Estado.

Como tampoco hay seguridad de que lado operan los que en un momento dicen que forman parte de la FAN, del Sebín, la Dgicim o el CICPC, como lo acaba de demostrar la noticia que llegó el jueves de Miami, dada por el juez de la causa que se le sigue al empresario colombiano, Alex Saab, por cuya libertad ha peleado la dictadura de Maduro desde hace un año y siete meses, cuando fue detenido en Cabo Verde el 12 de junio del 2020 por ser un empresario que recorría el mundo buscando comida para los venezolanos hambrientos, cuando en realidad desde el 2018 trabajaba como un agente y confidente de la DEA.

En otras palabras que, el retrato de un estado forajido y fallido cuya existencia la región, la DEA, EEUU, la ONU y la UE deberían estar echando el resto para ver como enfrentarlo para quitárselo al pueblo venezolano de encima, pero no, me acaba de llegar un comunicado de una reunión celebrada por EEUU, la UE y otros 19 países donde urgen a que el gobierno y la oposición a “retomar el diálogo iniciado en México con miras a restaurar la democracia en el país sudamericano”.

Y me pregunto: ¿Cómo puede ser posible que 20 países de la Comunidad Internacional, y la OEA, y la ONU y la EU y los EEUU piensen que el país cuyo gobierno permite lo del tepuy Kusari, donde se realiza una guerra entre bandas de civiles armados y cuerpos policiales y no sabe quienes son sus agentes de inteligencia, es confiable para ningún tipo de diálogo, de negociación, y de que máximo en el “2024” se “le pueda imponer unas elecciones legislativas y presidenciales creíbles, inclusivas y transparentes”?

También hablaron de “revisar las políticas de sanciones si se registran avances considerables en el marco de las negociaciones”.

Y si esas son las expectativas, creo que Maduro sí irá a México pero no a negociar sino a bypasear, simular, maquillar y por esa vía ver si llega hasta el 2030.

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