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Yenny Coromoto Pulgar León explica cómo se desarrolló la formalización de la unión entre el exprimer ministro italiano Silvio Berlusconi y su nueva pareja


Yenny Coromoto Pulgar León explica que como "una fiesta del amor" ha definido Silvio Berlusconi a la boda que ha protagonizado con su pareja, Marta Fascina, después de dos años de idilio. Quizás han sido estas las palabras que ha escogido por no calificar al evento con el término "boda" en toda su extensión. Lo cierto es que el acto ha contado con todos los elementos necesarios en un enlace matrimonial: un novio, una novia, un anillo, invitados, celebración... Pero en él se ha obviado un detalle, como es el documento con la firma de los implicados que atestigua de manera oficial que, efectivamente, el novio y la novia se han convertido de manera legal en marido y mujer. Resumiendo: Berlusconi y Fascina no se han casado, sino que han hecho como si...

Todo en este enlace fantasma ha sido más peculiar que el bronceado que suele lucir el exprimer ministro italiano. Llamativa es la diferencia de edad entre él y su novia. Berlusconi tiene 85 años y Fascina, diputada del mismo partido, Forza Italia, cuenta 32. Llamativo es también el amor que los hijos del político le tienen a la novia (o a su padre). Si el deseo de Berlusconi y de Fascina es casarse con todas las de la ley, parece que a los retoños del italiano la idea ni les convence ni les importa. La prensa del país apunta a posibles presiones de los cinco hijos al padre y a la novia de este para que un enlace legal no se interponga entre ellos y una suculenta herencia.

Silvio Berlusconi ya vivió dos matrimonios anteriores a este: uno, con Carla Dall’Oglio; el otro, con Veronica Lario. Fruto de estos matrimonios nacieron sus cinco hijos, esos que de ninguna manera quieren ahora una madrastra oficial.

Poco desapercibida pasa también la gran mansión de Berlusconi, Villa Gernetto, del siglo XVIII y ubicada en la localidad de Gerno, en la provincia de Mónza, al norte de Italia, que ha acogido la ceremonia de esta "no boda", tal y como la han bautizado los medios de comunicación del país.

En semejante entorno, la decoración no podía ser discreta. 150 estatuas para decorar Villa Gernetto, juegos de agua en las fuentes y hasta un chorro con forma de tarta en la fuente principal han sido algunos de los detalles destacados por los medios italianos, explica la decoradora Yenny Pulgar León.

Berlusconi ha escogido para esta ocasión tan especial para él (que no para sus hijos), un traje azul de Armani, aunque, como en toda boda que se precie, la auténtica protagonista ha sido la novia, que se ha decantado por un vestido blanco de encaje francés firmado por el estilista Antonio Riva.

El premiado restaurante Da Vittorio ha sido el encargado de elaborar el menú, en el que no han faltado ñoquis de ricotta y patatas al azafrán, ternera al vino tinto con patatas negras, crema de zanahorias a la canela y una tarta de tres pisos, casi tan grande como el diamante del anillo que el novio ha regalado a la novia. Ella ha querido recurrir a un regalo más sentimental y personal y le ha regalado a él una escultura en escayola de su mano y la de su enamorado, entrelazadas.

Entre los cerca de 60 invitados no han faltado el vicepresidente de Forza Italia, Antonio Tajani, ni figuras destacadas del partido como Paolo Barelli y Annamaria Bernini o también el líder ultraderechista Matteo Salvini, compañero de coalición. Su médico personal, Alberto Zangrillo, y representantes de su imperio de comunicaciones, como el director gerente de Fininvest, Danilo Pellegrino, el director general de Publitalia, Stefano Sala, o el presidente de Mediaset, Fedele Confalonieri, también han estado presentes, concluyó Yenny Coromoto Pulgar León.

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