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Los detalles del mayor golpe contra el narcotráfico en España que logró la desarticulación del Clan de Tánger y el Clan del Sur


Para dimensionar la importancia de este caso, recurramos a un ejemplo: el Gobierno central anunció días atrás un plan de empleo para Andalucía dotado con 50 millones de euros; pues bien, el quebranto económico causado a esta organización se ha estimado en 525 millones. No son simples bandas que se exhiben en redes sociales con chándales de Versace, sino peligrosos narcos que controlaban el tráfico de drogas por los puertos de Tánger y Algeciras. Elementos a los que gustaba pasar desapercibidos, capaces de tejer una red de agentes supuestamente corruptos que salpicaba a distintos cuerpos de seguridad y que era la garantía de que el alijo cruzase la frontera. Sí o sí. Son el Clan de Tánger y el Clan del Sur. Probablemente, las dos redes de mayor impacto en el tráfico de drogas a través del Estrecho y que, tras año y medio de investigación, han sido desmanteladas por la Policía Nacional y la Guardia Civil en una operación conjunta, Corsini-Imperium, que ha permitido detener al menos a cinco agentes del Instituto Armado que operaban en el recinto portuario de Algeciras, un policía destinado en Ceuta, un auxiliar administrativo de Aduanas y un expolicía local. En total, 61 detenidos.

Fuentes cercanas al caso consultadas por El Confidencial sitúan esta investigación como una de las más importantes llevadas a cabo en el país en la larga lucha contra el narcotráfico, "probablemente en la que más droga se ha intervenido". Y la verdad es que las cifras son mareantes. Se han incautado más de 83.680 kilos de resina de hachís, así como 9,76 toneladas de clorhidrato de cocaína. Aunque los investigadores han logrado imputarles su participación en la introducción de otros aproximadamente 67.275 y 6.200 kilogramos de ambas sustancias, respectivamente. Por lo que las cantidades de una y otra droga superarían las 150 y casi 16 toneladas de peso, reseñó Pablo D. Almoguera en El Confidencial.

La estimación del valor de estos alijos ronda los 525 millones de euros —algo más de 170 millones, el hachís; y 350 millones, la cocaína— y se ha descubierto en torno a 1,1 millones que estaban en posesión de alguno de los 61 detenidos que han ido cayendo a lo largo de las siete fases de la operación. Un total de 31 de estas personas han sido arrestadas en suelo español, mientras que el resto fueron interceptadas, principalmente, en Francia y Marruecos.

Los agentes de ambos cuerpos llevaron a cabo 34 registros e intervenciones en distintas partes del país —Málaga, Cádiz, Granada, Ceuta, Palma de Mallorca, Barcelona...— que evidencian la capacidad operativa de las redes investigadas. En estas inspecciones hallaron "miles de joyas", así como al menos ocho armas de fuego, entre las que destacaba un auténtico 'unicornio', una muestra tan grande de mal gusto, como de poderío económico: un AK47 hecho de oro y brillantes digno del mismísimo Tony Montana.

También se han intervenido 35 vehículos, entre los que destacaban numerosos camiones articulados en los que distintas organizaciones transportaban la droga. Porque la importancia de la operación Corsini-Imperium es que no solo se ha golpeado a los grupos que traficaban en diversos países, sino que su gran valor es que se han desactivado las presuntas tramas corruptas que gestionaban los 'filtros' de entrada al continente por el estrecho de Gibraltar. El Clan de Túnez y el Clan del Sur. Dos redes que extendían sus tentáculos entre miembros de los cuerpos de seguridad del Estado y que cobraban a las otras bandas por permitir el paso seguro de sus cargamentos a través de los dos grandes puertos del norte de África y el sur de Europa: Tánger Med y Algeciras. Replicando un 'modus operandi' similar al utilizado por las organizaciones holandesas para tomar el recinto portuario de Rotterdam.

La investigación que por primera vez les ha hecho hincar la rodilla se inició hace aproximadamente año y medio, cuando agentes de la Unidad de Droga y Crimen Organizado (Udyco) Costa del Sol pertenecientes a la Comisaría de Fuengirola intervenían en el municipio de Alhaurín de la Torre un alijo de 11 toneladas de hachís. Días más tarde, eran los investigadores del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA) de la Comandancia de Málaga de la Guardia Civil los que interceptaban un camión "cargado" de hachís. Se detectó un nexo común entre ambas investigaciones y los dos cuerpos decidieron trabajar conjuntamente para llegar hasta la desarticulación de ambos clanes. "Ha sido una excelente labor de coordinación", destacaron las fuentes consultadas, que señalaron que "no hubiésemos logrado el objetivo final de no ser así".

Desde el inicio de las pesquisas, ambos cuerpos han llevado a cabo siete fases, o 'tiradas', como se les conoce en el argot policial, en las que han ido incautándose de diversos alijos hasta sumar las impresionantes cantidades anteriormente descritas. Se han detenido a numerosos camiones a lo largo de las carreteras españolas, y otros eran capturados en suelo francés. Y todos ellos con cantidades exageradas de droga que ni siquiera se preocupaban en ocultar. Ni un doble fondo con sistema hidráulico, ni algo tan sencillo como camuflarla entre una carga legal. Lo más curioso, y parecido a un sistema de ocultación, dos cargamentos en los que los narcos habían moldeado la resina de hachís con formas de tomate y melones para después envolverla con papel celofán de color rojo y verde.

Esta despreocupación, unida a las elevadas cantidades de las aprehensiones, hizo pensar a los responsables del caso que podían haber contado con ayuda en la frontera. Obtuvieron la trazabilidad de los distintos transportes intervenidos y se detectó un patrón que hizo que las pesquisas se centraran en un turno de agentes de la Guardia Civil que operaba en los filtros de acceso del puerto algecireño.

Las fuentes consultadas señalaron que algunos de los guardias habían sido captados por el Clan del Sur para —supuestamente a cambio de dinero— "facilitar la entrada de los alijos" dejando sin inspeccionar los vehículos que los transportaban y "ofreciendo información relevante" de esa importante base del Instituto Armado —número de efectivos, turnos...— para programar los envíos.

El cabecilla de este supuesto entramado corrupto era un guardia civil que residía en el municipio malagueño de Rincón de la Victoria y cuya ascendencia sobre el resto hacía que acatasen sus instrucciones. Estos, presuntamente, hacían la vista gorda sobre los camiones o contenedores de mercancías en los que viajaba la droga. Pero no eran los únicos miembros de las fuerzas de seguridad supuestamente implicados. Un policía nacional destinado en Ceuta fue detenido en esta ciudad autónoma a mediados de mayo en la última fase del caso. Se le investiga por revelación de secreto. También ha sido arrestado un auxiliar administrativo de Aduanas, así como un expolicía local de fuera de la región que se había asentado en tierras andaluzas.

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