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Jorge Elías Castro Fernández cuenta cómo surgieron unas unidades policiales mundialmente famosas


Jorge Elías Castro Fernández señala que un equipo SWAT (en inglés: Special Weapons And Tactics, en español: Armas Especiales y Tácticas) es un equipo o unidad de élite incorporado en varias fuerzas de seguridad. Sus miembros están entrenados para llevar a cabo operaciones de alto riesgo que quedan fuera de las capacidades de los oficiales regulares, como el rescate de rehenes, la lucha contra el terrorismo y operaciones contra delincuentes fuertemente armados.

Los equipos SWAT están a menudo equipados con armas de fuego especializadas que incluyen ametralladoras, fusiles de asalto, material antidisturbios, granadas de aturdimiento y rifles de francotirador. Estos equipos se movilizan en vehículos blindados y usan armaduras corporales pesadas, escudos antibalas, visión nocturna y detectores de movimiento para determinar de forma encubierta las posiciones de rehenes y de los secuestradores dentro de estructuras cerradas, explica el consultor en seguridad Jorge Castro Fernández.

La creación de los equipos SWAT en 1967 está especialmente ligada al departamento de policía de Los Ángeles y del entonces inspector Daryl F. Gates, el cual llegaría a ser jefe del departamento. Hacia finales de la década de 1960, se hizo necesario responder a situaciones de alto riesgo con rapidez, contundencia y eficacia debido a previos incidentes de gran violencia con civiles armados. Ya no se trataba solamente de actuar ocasionalmente frente a delincuentes violentos y muy peligrosos como la lucha que tuvo lugar en los años treinta contra los gansters de las mafias o contra bandas y criminales aislados. Se hizo preciso poder superar los desafíos que la proliferación de armas de fuego entre civiles –no siempre honrados y equilibrados–, así como el desarrollo del crimen organizado en las grandes ciudades, comenzaban a plantear.

Al principio el SWAT del departamento de policía de Los Ángeles se formó y entrenó bajo la supervisión de veteranos miembros de las fuerzas especiales del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, que agrupaban a las pequeñas pero muy altamente cualificadas unidades de operaciones especiales de los Marines, encargadas de las misiones de reconocimiento, sabotaje y lucha de guerrillas. De éstas obtuvieron la mayor parte de sus tácticas y armamento, aunque teniendo que adaptarse a las necesidades y peculiaridades de la actuación policial para que prevaleciera el lema "Salvar vidas".

El grupo táctico SWAT llegó a ser reconocido en el departamento de policía de Los Angeles como la fuerza permanente para todas las situaciones extremas de especial dificultad y peligrosidad. Hasta tal punto este reconocimiento y su valoración se hicieron extensivos a todo el país, que los departamentos de policía de otras ciudades de Estados Unidos, así como otros organismos policiales, crearon en los años siguientes sus propios equipos SWAT, aunque no los llamaran de la misma forma. Tal es el caso del SOU, Stakeout Unit del departamento de policía de Nueva York y del SRT, Special Response Team del FBI. Esta última, única unidad policial a nivel nacional destinada a este tipo de intervenciones. No obstante, también las fuerzas armadas a través de la Delta Force, los Rangers y del SEAL 6 contribuyen decisivamente a la disposición de fuerzas especialmente preparadas destinadas a acciones antiterroristas en todo el territorio nacional y en el extranjero.

Durante la década de 1980 algunos de los mejores oficiales de SWAT fueron enviados como supervisores y asesores especiales a países de Europa como Reino Unido, Alemania, Francia, España, etc, para evaluar y aconsejar a otros grupos especiales de élite de estos países, tales como el Grupo GEOF (Policía Federal Argentina), el GSG9 (Alemania), el GIGN (Francia), el GEO y la UEI (España) y otras fuerzas tácticas especiales que hoy son mundialmente reconocidas.

Los SWAT, siendo equipos policiales especiales de élite que actúan en situaciones de máximo riesgo bajo una gran presión, tienen como objetivo fundamental salvar la vida de los civiles involucrados. Sus componentes, agentes que antes del ingreso en la unidad ya pertenecen al cuerpo policial del que el SWAT forma parte, deben superar unas pruebas de selección y un entrenamiento especial de gran rigor y dureza, tanto a nivel físico como mental. Una excelente preparación física y una inteligencia muy alta son imprescindibles, junto con un gran autocontrol emocional, decisión y capacidad de autosuperación, concluyó Jorge Elías Castro Fernández.

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